Beatriz Guido según Leopoldo Torre Nilsson (nota 2 de 3)

A Beatriz
Como te quise te quiero
Como te tuve te tengo
Sólo sé que si me muero
te mato y no me contengo (1)

Beatriz Guido

En el siguiente escrito el realizador Leopoldo Torre Nilsson da cuenta de su fructífera relación laboral con la escritora Beatriz Guido:

Ruedo la mayor parte de mis películas sobre argumentos de mi mujer, la novelista Beatriz Guido.

Sin embargo, después de leer su libro "La casa del ángel", no me gustaba. El film se construyó, por decirlo así, contra la novela, aunque de pleno acuerdo con la autora.

De hecho yo participo en todas las fases de elaboración de mis películas. Considero este trabajo, anterior al rodaje, como fundamental y creo que un realizador completo debería ser el único creador en esta fase. Pero los hombres capaces de eso no abundan: Eisenstein, Chaplin, Welles, Stroheim.

Por otra parte, el cine está todavía en una etapa experimental en este aspecto. El mejor modo de desarrollar un tema sigue siendo el de los italianos: el trabajo en equipo. De esta forma cada uno aporta ideas sobre los matices, las situaciones y las expresiones que enriquecen el argumento.

Beatriz coincide, por medio de sus novelas, de gran imaginación, perfectamente con mi universo. Me siento colaborador de sus novelas tanto como ella es colaboradora de mis películas, más allá del simple argumento. Juntos inventamos situaciones, diálogos y personajes, y llega el momento en que ya no nos acordamos muy bien de a quién pertenece tal situación o tal diálogo. Quizá los míos son más "cerebrales" y los suyos más "visuales".

El universo de Beatriz se ha incorporado al mío de una forma completamente natural y continúa, completando mi obra anterior. El mundo del cine ha mejorado a Beatriz como novelista dándole una mayor riqueza visual y más verdad en los relatos. Mi universo cinematográfico se ha enriquecido intensamente con su aportación en situaciones y personajes
Leopoldo Torre Nilsson (2)



(1) Dedicatoria de Leopoldo Torre Nilsson a Beatriz Guido en la novela: "Jorge, el nadador"
de Leopoldo Torre Nilsson. Buenos Aires. Ediciones Torreón. 1978
(2) Reproducido en "Leopoldo Torre Nilsson", folleto de la Filmoteca Nacional de España, 1979.
Extraído textualmente del libro "Torre Nilsson por Torre Nilsson" Selección y prólogo de Jorge Miguel Couselo. Buenos Aires. Editorial Fraterna. 1985 (pp. 134 y 135)

Beatriz Guido y Leopoldo Torre Nilsson (Nota 1 de 3)

Se conocieron el 15 de abril de 1951 en casa de un amigo en común: el escritor Ernesto Sábato, quien los había invitado a compartir una velada juntos. Ella, Beatriz Guido, una joven promesa literaria rosarina, sólo había publicado el libro de cuentos “Regreso a los hilos”. Él, Leopoldo Torre Nilsson, había estrenado hacía poco más de un año su primer film, "El crimen de Oribe", codirigido con su padre, y era uno de los realizadores más jóvenes e innovadores del país inmerso en una sociedad que mirada con desconfianza a la juventud.
Ambos se sintieron atraídos el uno por el otro. Ella comenzó la relación mintiendo y él le creyó: Beatriz lo felicitó por su film “El crimen de Oribe” que ella había tenido el gusto de ver en Portugal, nada menos. El dato sorprendió e indignó a Nilsson que no sabía que su film había sido vendido al exterior. Al día siguiente descubriría que la película nunca había salido del país.
Pero durante esa velada ellos no estaban solos, sino que habían concurrido con sus respectivos esposos: ella en compañía de su marido el abogado Julio Gottheil y él junto a su mujer Pilar Barcos, la madre de sus dos hijos Javier y Pablo.
Pronto dejaron atrás sus matrimonios, pero no se divorciaron porque no había legislación que lo permitiera, y comenzaron una historia de amor que continuaría hasta la muerte del realizador en 1978. Aunque ella, fiel a su mundo imaginario, difuminó sus vínculos sentimentales previos y en una oportunidad llegó a declarar :“Leopoldo es mi vida. De las manos de mi padre pasé a las de él, de modo que no conozco otra forma de existencia que no sea con Bubsy (apodo de Torre Nilsson)” [en revista radiolandia 2000, 5-5-1978]
A mediados de los años cincuenta, Beatriz Guido comenzó a colaborar en las producciones audiovisuales de Nilsson. Se sabe que ella es la responsable de los diálogos entre la depresiva Elisa Christian Galvé y el muchacho que la corteja, Duillo Marzio, en “Días de odio” (1954), la adaptación del cuento de Borges “Emma Zunz”.
En 1954, Beatriz apuntalará su prestigiosa carrera literaria al obtener el galardón del primer premio emecé para su novela “La casa del ángel”, que luego, en 1957, Torre Nilsson adaptará (con guión de Beatriz Guido, Martín Rodríguez Mentasti y el propio Nilsson) para el estudio Argentina Sono Film, protagonizada por Elsa Daniel, Lautaro Murúa y Guillermo Battaglia .
“La casa del ángel” convocó a más de un millón de espectadores en Argentina, su busqueda estética significó una ruptura estilístico-temática con el cine que se había filmado en Argentina hasta ese entonces e iluminó el camino de los nuevos cineastas que se iniciarían en los años sesenta. Pero también “La casa del Ángel” inauguró un ciclo de colaboraciones entre el mundo literario de Beatriz Guido y el audiovisual de Leopoldo Torre Nilsson que continuará en nueve films más: “El secuestrador” (1958), “La caída” (1959), “Fin de fiesta” (1960), “La mano en la trampa” (1961), “Piel de verano” (1961), “Homenaje a la hora de la siesta” (1962), “La terraza” (1963), “El ojo que espía” (1966) y “Piedra libre” (1976).

Leopoldo Torre Nilsson

Beatriz Guido

Fuente:
-"El gran Bubsy" de Mónica Martin
Buenos Aires - Editorial Sudamericana - 1993
-"Del papel al celuloide, escritores argentinos en el cine" de Agustín Neifert
Capítulo 3: "La conjunción creativa de beatriz Guido y Leopoldo Torre Nilsson"
Buenos Aires - La crujía - 2005 (pp.93 a 113)